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Qué requisitos necesita una empresa para presentarse a concursos públicos

Una de las primeras preguntas que se hace cualquier empresa cuando empieza a mirar licitaciones públicas es bastante directa: ¿Podemos presentarnos nosotros a un concurso público? Y detrás de esa pregunta hay otra aún más importante: ¿qué requisitos para licitar exige realmente la administración?

Existe la sensación de que presentarse a concursos públicos es algo extremadamente complejo y reservado a empresas muy grandes. En parte es normal pensarlo, porque los pliegos suelen hablar de solvencia económica, solvencia técnica, documentación administrativa y una serie de términos que, al principio, intimidan.

Pero si lo analizamos con calma, los requisitos no son inaccesibles. Son exigentes, sí, pero tienen lógica y, lo más importante: la mayoría de empresas que ya trabajan en el sector privado cumplen muchos de ellos sin saberlo.

 

El primer requisito: capacidad de obrar

Antes de hablar de solvencia o experiencia, hay un punto básico que debe cumplir cualquier empresa: tener capacidad legal para contratar con la administración.

Esto implica, fundamentalmente:

  • Estar correctamente constituida (sociedad, autónomo, cooperativa, etc.).
  • Estar dada de alta en la actividad correspondiente.
  • No estar incursa en prohibiciones para contratar.

Las prohibiciones para contratar suelen estar relacionadas con cuestiones como sanciones graves, incumplimientos tributarios o situaciones concursales. En otras palabras: si tu empresa está al día en sus obligaciones legales y fiscales, el primer filtro está superado.

Y este punto, aunque parezca obvio, es imprescindible.

 

Estar al corriente de obligaciones fiscales y con la Seguridad Social

Este es uno de los requisitos para licitar más importantes y, a la vez, más claros. La administración exige que las empresas que contrata estén:

  • Al corriente de pago con Hacienda.
  • Al corriente de pago con la Seguridad Social.

No se trata de un detalle menor. Si existen deudas o incumplimientos, la empresa puede quedar automáticamente excluida del procedimiento. Por eso, antes de pensar en competir en concursos públicos, conviene asegurarse de que la situación fiscal está completamente regularizada.

Este requisito no es complejo, pero sí es determinante.

 

Solvencia económica y financiera: qué significa realmente

Aquí empieza una de las partes que más dudas genera. Cuando en un pliego aparece “solvencia económica”, muchas empresas interpretan que se exige un volumen de facturación muy elevado. Y no siempre es así.

La solvencia económica y financiera tiene como objetivo demostrar que la empresa tiene capacidad para ejecutar el contrato sin riesgo de incumplimiento.

¿Cómo se acredita la solvencia económica?

Normalmente mediante:

  • Volumen anual de negocios.
  • Cuentas anuales depositadas.
  • Seguro de responsabilidad civil.
  • Patrimonio neto mínimo (en algunos casos).

Cada licitación establece sus propios umbrales. Lo habitual es que el volumen exigido esté relacionado con el importe del contrato, es decir, no se pide lo mismo para un contrato de 30.000 euros que para uno de 3 millones.

La clave aquí no es ser grande, es tener estructura suficiente para asumir el contrato concreto.

 

Solvencia técnica o profesional: experiencia demostrable

Este es otro de los requisitos para licitar más relevantes. La solvencia técnica tiene que ver con la experiencia y la capacidad real de ejecutar el contrato ya que la administración quiere asegurarse de que quien gana el concurso sabe hacer lo que ofrece.

Formas habituales de acreditar solvencia técnica

  • Relación de trabajos realizados en los últimos años.
  • Certificados de buena ejecución.
  • Titulación del personal técnico.
  • Medios materiales disponibles.
  • Plantilla mínima exigida.

En muchos sectores, bastará con demostrar que has realizado servicios similares en el ámbito privado y aquí es donde muchas empresas se sorprenden: ya tienen experiencia suficiente, pero nunca la han estructurado para acreditarla en un procedimiento público.

No es falta de capacidad, es falta de adaptación.

 

Clasificación empresarial: cuándo es obligatoria

En determinados contratos, especialmente de obras públicas y de mayor importe, puede exigirse clasificación empresarial.

La clasificación es una acreditación oficial que reconoce la capacidad de una empresa para ejecutar determinados tipos de contratos hasta ciertos importes. No siempre es obligatoria, de hecho, en muchos procedimientos de servicios y suministros no se exige.

Pero cuando aparece en el pliego, sí es requisito imprescindible. Este punto conviene analizarlo caso por caso, porque no todos los concursos públicos la requieren.

 

Documentación administrativa básica para licitar

Además de la solvencia, existe una parte documental que toda empresa debe preparar correctamente. Entre la documentación habitual se encuentra:

  • Declaración responsable.
  • Documentos de constitución de la empresa.
  • Poderes de representación.
  • Certificados de estar al corriente de pagos.
  • Oferta económica.
  • Oferta técnica.

La mayoría de estos documentos no son complejos, pero deben presentarse de forma correcta y en plazo y aquí, hay un detalle importante: en contratación pública, un error formal puede suponer exclusión.

Por eso el rigor documental no es opcional.

 

¿Puede una empresa nueva presentarse a concursos públicos?

Esta es otra pregunta habitual: sí, puede, pero deberá analizar si cumple los requisitos de solvencia exigidos en cada contrato. En algunos casos, la experiencia previa puede ser un obstáculo para empresas de reciente creación. Sin embargo, existen fórmulas como:

  • UTE (Unión Temporal de Empresas).
  • Subcontratación parcial.
  • Acreditación de experiencia del equipo técnico.

Es decir, hay alternativas. Lo importante es no descartar la posibilidad sin analizar el pliego concreto.

 

El error más común: asumir que no cumples sin revisar

Muchas empresas no se presentan a concursos públicos porque creen que no cumplen los requisitos. Ni siquiera revisan el pliego en profundidad y esa es, probablemente, la mayor barrera de entrada: la percepción.

En realidad, una gran parte de pymes cumplen los requisitos básicos de solvencia económica y técnica para contratos de tamaño medio o reducido.

Lo que falta no es capacidad, es información y estrategia.

 

Requisitos legales frente a preparación estratégica

Cumplir los requisitos para licitar es el primer paso pero no es el único. Una empresa puede cumplir toda la solvencia exigida y, aun así, no ganar si no estructura bien su oferta técnica o económica.

Por eso conviene separar dos planos:

  • Requisitos legales mínimos para presentarse.
  • Estrategia para competir con ventaja.

Superar el primero te permite participar, trabajar el segundo te permite adjudicar y ahí, es donde muchas empresas empiezan a marcar diferencias.

 

 

Presentarse a concursos públicos exige cumplir ciertos requisitos, eso es innegable, pero la mayoría de ellos no son inaccesibles ni están reservados a grandes corporaciones.

Capacidad legal, solvencia económica razonable, experiencia acreditable y documentación correcta, ese es el núcleo.

El verdadero reto no suele estar en cumplir los requisitos para licitar, suele estar en estructurar el proceso de forma estratégica por eso, antes de descartar el mercado público por pensar que no encajas, conviene analizar con calma los requisitos reales de tu sector.

Muchas veces el obstáculo no es técnico, es mental, por eso si estás pensando en empezar a licitar y quieres saber si tu empresa realmente puede competir, contacta con nosotros y lo valoramos contigo de forma clara y objetiva.

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